Diferencia entre IFS Food y BRCGS (BRC): cuál elegir
Actualizado: julio de 2026
IFS Food y BRCGS Food (antes BRC) son dos normas privadas de seguridad alimentaria reconocidas por la GFSI. Ambas certifican que un fabricante controla la inocuidad y la calidad de sus productos, pero difieren en su origen, su sistema de puntuación y los mercados que las exigen. IFS predomina en Europa continental (Alemania, Francia, España, Italia) y BRCGS en el Reino Unido y los mercados de habla inglesa.

Tabla comparativa: IFS Food v8 vs BRCGS Food Safety Issue 9
Estas son las diferencias principales entre las versiones vigentes de ambas normas:
| Aspecto | IFS Food v8 | BRCGS Food Safety Issue 9 |
|---|---|---|
| Propietario | IFS Management (Alemania) | BRCGS (Reino Unido) |
| Versión vigente | v8 (obligatoria desde 2024) | Issue 9 (auditorías desde 2023) |
| Reconocimiento GFSI | Sí | Sí |
| Puntuación | % de cumplimiento, con desviaciones A/B/C/D y requisitos KO | Grados de AA a D según número y tipo de no conformidades |
| Requisitos especiales | 10 requisitos KO (Knock-Out) | Cláusulas fundamentales |
| Mercado principal | Europa continental | Reino Unido e Irlanda |
| Modalidad de auditoría | Anunciada o no anunciada | Anunciada o no anunciada |
¿En qué se parecen IFS y BRCGS?
Más allá de las diferencias, ambas comparten la base de cualquier norma GFSI:
Esta base común tiene una consecuencia práctica muy útil: gran parte de la documentación que preparas para una norma sirve para la otra. El plan APPCC, los prerrequisitos, la trazabilidad, la gestión de alérgenos y las acciones correctivas son en esencia los mismos; lo que cambia es el formato del informe, el sistema de puntuación y algunos matices de exigencia. Por eso certificar las dos no significa duplicar el trabajo, sino gestionar un único sistema con dos lecturas.
- Exigen un sistema APPCC documentado y verificado.
- Requieren planes de prerrequisitos sólidos (higiene, plagas, mantenimiento).
- Obligan a controlar la trazabilidad con ejercicios de retirada.
- Incluyen gestión de alérgenos, defensa alimentaria (food defense) y fraude alimentario (food fraud).
- Se auditan con periodicidad anual por un organismo de certificación acreditado.
El proceso de certificación en cada norma
En las dos normas el camino es parecido en lo esencial: la empresa implanta el sistema, contrata a un organismo de certificación acreditado y se somete a una auditoría anual que combina la revisión documental con la visita a planta. Las diferencias están en los detalles del ciclo.
En IFS Food v8, tras la auditoría el auditor entrega un plan de acciones para las desviaciones y no conformidades detectadas. La empresa dispone de cuatro semanas desde la recepción del plan para responder a cada punto, y el conjunto de informe, plan de acciones y certificado debe subirse a la base de datos de IFS en un plazo de entre seis y ocho semanas desde el último día de auditoría. El resultado se expresa como porcentaje de cumplimiento, con niveles Foundation y Higher y con requisitos KO que penalizan con fuerza si fallan.
En BRCGS Food Safety Issue 9, el resultado se traduce en un grado (de AA a D según el número y el tipo de no conformidades) que determina la frecuencia de auditoría y el uso del logotipo. Ambas normas ofrecen modalidades de auditoría anunciada y no anunciada, y en las dos la no anunciada refuerza la credibilidad ante los clientes porque demuestra que el sistema funciona cualquier día, no solo el señalado.
En ninguna de las dos el certificado se emite el mismo día que termina la auditoría: en ambas hay que cerrar antes los hallazgos con evidencia, y solo entonces el organismo de certificación lo emite y lo publica en su base de datos. Esa espera, de unas semanas, es normal y conviene tenerla en cuenta al planificar renovaciones para no quedarse sin certificado vigente entre una auditoría y la siguiente.
Cierre de no conformidades: los plazos que marcan la diferencia
Aquí está una de las diferencias más citadas y más malinterpretadas. En BRCGS, las no conformidades detectadas en la auditoría deben cerrarse en un plazo de 28 días naturales, aportando la evidencia objetiva del cierre; ese plazo es único y no distingue por tipo de no conformidad. Circula por internet la idea de que las no conformidades menores tendrían 90 días: es falsa y conviene descartarla, porque planificar el cierre con ese margen puede costar el certificado.
En IFS, en cambio, no se habla de un plazo fijo de cierre por no conformidad, sino de un plan de acciones que se cumplimenta en las cuatro semanas siguientes a su recepción y que el organismo de certificación evalúa antes de emitir el certificado. Para cada hallazgo, el auditor espera tres elementos en orden: la corrección inmediata, el análisis de la causa raíz y la acción correctiva dirigida a esa causa, con responsable y plazo.
La lectura de fondo es la misma en ambas: los hallazgos se gestionan con fechas cortas y con evidencia, no con promesas. Un sistema documental al día es lo que permite cerrar en plazo sin improvisar.
Reconocimiento por mercados y retailers
La pregunta de qué norma certificar casi nunca la responde la empresa: la responden sus clientes. Las dos están reconocidas por la GFSI, de modo que un retailer que acepta esquemas GFSI da por válida cualquiera de ellas para el requisito genérico de seguridad alimentaria; pero muchos compradores concretan y piden un sello determinado en sus condiciones de compra.
IFS Food es el estándar más extendido en la distribución de Europa continental, con especial fuerza en Alemania, Francia, España e Italia, donde nació impulsado por las cadenas de esos países. BRCGS domina en el Reino Unido e Irlanda y en los mercados de habla inglesa, y es el pasaporte habitual para vender a la gran distribución británica. Si una industria exporta a varios de esos mercados, es frecuente que acabe manteniendo las dos certificaciones a la vez.
¿Cuál te conviene certificar?
La decisión casi nunca es técnica, sino comercial: certifica la norma que te piden tus clientes y tus mercados de destino. Si exportas a la gran distribución británica, lo habitual será BRCGS; si trabajas con retail alemán, francés o español, lo más demandado suele ser IFS.
Muchas industrias acaban certificando ambas porque distintos clientes exigen distintos sellos. En ese caso, lo eficiente es gestionar las dos sobre un mismo sistema documental.
Cómo lo digitaliza Quali-IA
Quali-IA mapea IFS Food v8 y BRCGS v9 capítulo a capítulo sobre la misma documentación, de forma que las evidencias que preparas para una norma se reaprovechan para la otra y no duplicas trabajo si certificas las dos.
Preguntas frecuentes
¿Puedo tener IFS y BRCGS a la vez?
Sí. Es habitual que una industria certifique ambas normas porque distintos clientes exigen distintos sellos; gran parte de la documentación es común a las dos.
¿BRC y BRCGS son lo mismo?
Sí. BRCGS (Brand Reputation Compliance Global Standards) es la denominación actual de la norma que durante años se conoció como BRC.
¿Cuál es más exigente?
No hay consenso: tienen estructuras y sistemas de puntuación distintos. La dificultad depende más de tu proceso y de tu nivel de partida que de la norma en sí.
¿Cada cuánto se audita?
Ambas se auditan con periodicidad anual, dentro de una ventana definida respecto a la fecha de certificación, por un organismo acreditado.
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